Las “ciberadicciones”: el mal uso de internet y las redes sociales

Las “ciberadicciones”: el mal uso de internet y las redes sociales

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En este 2019, la World Wide Web (WWW) celebra su treinta aniversario. Quizá este sea un buen momento para hacer balance y analizar algunos aspectos de la “revolución” tecnológica que hemos vivido en las últimas tres décadas.

No hay duda de que las nuevas tecnologías nos han facilitado la vida en muchos sentidos y, además, nos permiten comunicarnos y estar informados al momento. El problema es que algunas personas han convertido su uso en una necesidad constante y, prácticamente, en el eje de sus vidas.

Adicción a las nuevas tecnologías

Cada 7 de abril se celebra el Día Mundial de la Salud, y queremos aprovechar esta fecha para hablar de la “cibersalud”, relacionada con el mal uso que hacemos de Internet o las redes sociales.

No podemos (ni debemos) obviar que su uso excesivo e incontrolado puede producir adicción y, como consecuencia, problemas físicos, psicológicos y sociales en quién la padece. En este punto hay que decir que, incluso entre los expertos, existen diferencias a la hora de decidir si se trata de una patología o de un tema educativo que se soluciona con medidas pedagógicas; no existe un criterio unánime en la comunidad científica en cuanto a si las ciberadicciones son una enfermedad o no. Sea como sea, lo cierto es que, si nos encontramos ante un problema de estas características, hay que abordarlo y tratar a la persona afectada.

Según el informe “Ciberadicciones. Adicción a las nuevas tecnologías (NTIC)”, la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluirá el trastorno por videojuegos como un trastorno mental más, en su revisión de la Clasificación Internacional de Enfermedades. De hecho, la OMS asegura que una de cada cuatro personas sufre trastornos relacionados con adicción a las nuevas tecnologías. Y, si nos centramos en nuestro país, se estima que entre el 6 y el 9% de los usuarios de Internet podrían sufrir estos trastornos.

Uno de los aspectos más preocupantes es que la mayoría de los afectados suelen ser adolescentes y jóvenes que, según los expertos, tienen escasez de habilidades sociales y problemas para resolver conflictos.

Una investigación de la Asociación Estadounidense de Psicología (American Psychological Association) concluyó que los jóvenes sufren más trastornos psicológicos que antes, y la causa podría ser la forma en la que nos relacionamos e interactuamos debido a la comunicación digital (el aumento de estos problemas se produce a partir de 2011, coincidiendo con la masificación de los smartphones).

Cómo detectar las ciberadicciones

En las nuevas tecnologías, los jóvenes encuentran un lugar en el que salir de la rutina; donde se encuentran seguros. A veces, estas adicciones vienen derivadas de malos hábitos en la infancia (dejar a los niños horas ante la televisión, sin filtros; poner a su alcance, y sin ningún tipo de control, dispositivos móviles con acceso a Internet, etc.), pero también pueden estar provocadas por problemas de soledad o falta de autoestima, entre otros.

¿Cómo podemos detectar esas ciberadicciones? O, incluso más importante, ¿cuándo debemos tomar medidas? Podríamos estar hablando de adicción cuando se antepone esta actividad a otras básicas del día a día (comer, ir a trabajar o a clase, ducharse, etc.). Estas son algunas señales que debemos tener en cuenta:

  • La persona afectada prefiere estar conectada, incluso, a dormir. En este sentido, suelen mentir sobre el tiempo que permanece conectada y, aunque intenta limitarse, pierde la noción del tiempo cuando tienen un dispositivo delante.
  • Ha descuidado tareas básicas: baja el rendimiento en los estudios o el trabajo, no se asea, ha dejado cuidar de su alimentación, etc.
  • Se aísla socialmente.
  • Se muestra irritable.
  • Muestra una euforia poco común cuando está conectado.

Si se observan estas conductas, podemos encontrarnos ante un caso de ciberadicción y habrá que tomar las medidas necesarias para que se lleve a cabo un diagnóstico y se paute el tratamiento más adecuado.

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