Entrevista Iñigo Ucín, presidente de la Corporación MONDRAGON

Entrevista Iñigo Ucín, presidente de la Corporación MONDRAGON

“Hay dos cuestiones que van a marcar la salida de esta crisis: la evolución del virus y la postura de Europa ”

Iñigo Ucín es natural de Azkoitia. Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales y máster en Gestión de Innovación, por la Universidad de Deusto, comenzó a trabajar en como director financiero y de Recursos Humanos en Izarraitz (empresa del Grupo Danobat) en 1984. Tras ocho años en el cargo, ocupó la dirección general en 1992. Dos años más tarde, ya compartía estas funciones con las de controller del Grupo Danobat, hasta que en el año 98 asumió la dirección general de Danobat, S. Coop.

En 2013 ocupó la dirección del Grupo Danobat y la vicepresidencia de MONDRAGON, en la división de Máquina Herramienta. Y tres años más tarde fue nombrado presidente de MONDRAGON, el mayor grupo cooperativo del mundo, que es –además- el primer grupo empresarial de Euskadi y el décimo de España.

  • Solemos empezar estas entrevistas hablando de seguridad de la información. Pero, es imprescindible destacar el papel de la Corporación MONDRAGON en la crisis sanitaria que estamos viviendo. Entre otras cosas, el grupo cuenta con la planta de fabricación de mascarillas más importante del Estado. ¿Cómo ha vivido la evolución de esta crisis? ¿Qué es lo que más le ha inquietado de lo que hemos ido viendo?

Ha sido una situación increíble. Era algo totalmente imprevisto; nadie esperaba esto. Fui consciente de que algo serio estaba pasando cuando nos contactaron para ver si podíamos hacer algo con respecto al tema de las mascarillas. Desde entonces, todo fue una carrera de obstáculos. Por un lado, se planteaba cómo mantener la actividad. Por otro, cómo hacerlo de forma segura. Se veía que las reglas se estaban planteando con mucha improvisación, seguramente, porque no había tiempo. Los escenarios cambiaban de un día para otro.

Por nuestra parte, hicimos mucho énfasis en mantener la actividad, siempre cuidando la seguridad y la salud de las personas (se actualizaron todos los protocolos rápidamente). Hemos sido capaces de mantener la actividad (la esencial y la no esencial) en la medida en que se ha podido. Hasta que la demanda, después de todo esto, ha quedado muy reducida en algunas actividades. Lógicamente, ha habido (y hay) mucha preocupación y muchas decisiones a tomar en el corto plazo.

  • Ustedes han intermediado en la compra de EPIs, no solo para las empresas del grupo, sino con la intención de ayudar a otras compañías y a la Administración. Se han vivido momentos, incluso, de desesperación por el desabastecimiento y la dependencia del mercado chino. ¿Qué aspectos destacaría de aquella situación?

Las tensiones vividas en esos momentos fueron increíbles. No había capacidad de fabricación aquí. La producción estaba en China y la demanda era mundial. En este sentido, hubo dos aspectos fundamentales a tener en cuenta. Uno fue el precio, que no tenía ninguna correlación con el coste de fabricación; era un tema de oferta y demanda, y el que más pagaba era el que se lo llevaba. El otro aspecto fue el oportunismo; ha habido mucho oportunista que, sin tener ni la calidad ni los medios adecuados, ha estado ofreciendo ese tipo de equipos de protección.

Nosotros conocemos bien el mercado chino, porque llevamos muchos años allí y tenemos los contactos. Hemos tenido que pagar más, pero hemos traído material de calidad (no solo para nosotros, también para el sistema de salud vasco, para las diputaciones, para otras empresas, etc.).

  • Como decíamos, la Corporación MONDRAGON cuenta con la planta de fabricación de mascarillas más importante del país: la empresa Bexen Medical de Hernani. ¿Cómo ha sido el proceso?

Hay que destacar que, para conseguirlo, han intercooperado tres cooperativas: una del mundo de la salud, Bexen Medical; otra del mundo de la ingeniería, Mondragon Assembly (que desarrolló la maquinaria), y otra que disponía de una sala blanca, Cikautxo. Con lo que aportaba cada una, se ha podido hacer un buen trabajo.

Empezamos con unos 10 millones de mascarillas al mes, que corresponden a las tres primeras líneas que se trajeron. Pero, inmediatamente, se pidieron otras tres líneas (que ya están en fabricación). Además, otra empresa de nuestro grupo, Onnera Group, va a instalar cuatro líneas más en Córdoba. Si a esto añadimos que otra empresa española nos ha pedido cinco líneas, a día de hoy (uniendo el proyecto inicial con los que han aparecido), estamos hablando de 50 millones de mascarillas al mes. Y no todas son iguales; hay dos líneas que van a fabricar las FFP2.

  • ¿Las mascarillas han venido para quedarse?

En la actualidad hay muchísima demanda. En la medida en que el virus desaparezca, lógicamente, bajará. Es cierto que en Asia hay otra cultura de la mascarilla; se utiliza mucho más que aquí (no solo por la contaminación, también cuando alguien está enfermo).

Pero, yo creo que, aunque más adelante no haya la demanda que hay ahora, se va a seguir utilizando la mascarilla. Se ha generado una mayor cultura de protección ante posibles riesgos, derivados de este u otros virus que puedan surgir. Y, por supuesto, debe haber un stock de seguridad a nivel nacional.

  • ¿Qué planes tiene el grupo en este sentido?

La realidad es que esto no se inició como un negocio, sino como una iniciativa para ayudar a la población. Había un problema de una gran dureza y eran necesarias soluciones. Por tanto, se inició como una solución para las personas. Luego ha derivado en esto y estaremos fabricando en la medida en la que haya demanda, sin más.

  • Ha comentado que, aunque ha vivido bastantes crisis, ninguna ha sido como esta porque nos enfrentamos a una situación muy nueva. ¿Cómo cree que va a ser la salida de esta crisis?

Me han preguntado varias veces esto en las últimas semanas y mi respuesta siempre es la misma: ni idea. Respondo esto, fundamentalmente, porque la solución a esta situación depende de dos cosas: la primera es la evolución del virus y es un aspecto que no está claro. Hay quien dice que se va a ir debilitando hasta desaparecer, como ha ocurrido en otros casos. Otras teorías hablan de que puede mutar e, incluso, volverse más agresivo. Y hay otra gente que piensa que la COVID-19 va a seguir ahí con una estacionalidad, pero que va a ser controlable y que habrá que convivir con ello. Yo no lo sé. Lo cierto es que todo eso está incidiendo de una manera directa en la economía y, desde luego, si se repite una situación similar a la que hemos vivido, sería un golpe durísimo. Esta es la primera incógnita que, de momento, no tiene solución.

Otro aspecto importante es que este es un problema mundial, no solo de España. Por tanto, este problema global, debe ser solucionado de manera global. La cuestión es que la pugna entre EE.UU. y China por ver quién lidera el mundo va a seguir ahí y eso puede condicionar las cosas. Y la otra gran incógnita es saber qué papel juega Europa en todo esto. Si Europa vuelve hacer lo que hizo en la última crisis, se perderá una oportunidad muy grande de ser algo en el mundo. Pero, si hace lo que tiene que hacer (parece que estamos en esa vía, aunque todavía queda mucho partido por jugar) ayudará mucho a la salida de esta crisis.

Debemos tener en cuenta que se trata de una situación que ha pasado de ser un problema sanitario, que derivó en el confinamiento, y que nos ha llevado a la falta de demanda. ¿Cómo reactivas la industria del automóvil si la gente no compra coches? ¿Y cómo va a comprar la gente coches si no tiene la confianza de mantener el empleo? La cuestión es que hay que hacer lo que haga falta para volver a generar confianza en las personas, reactivar la demanda y aprovechar, desde Europa, para atajar los problemas que ya estaban pendientes: ecología, cambio climático, digitalización, etc.

Para resumir, yo diría que hay dos cuestiones que van a marcar la salida de esta crisis: la evolución del virus y la postura de Europa.

  • El Grupo MONDRAGON es el primer grupo cooperativo del mundo, el primer grupo empresarial de Euskadi y el décimo de España. ¿Cree que se le da al cooperativismo el valor que merece?

Diría que la respuesta es un sí y es un no. Desde casi todas partes, el cooperativismo recibe muchas alabanzas. Pero, a la hora de la verdad, cuando se toman decisiones, se hacen las leyes, se perfilan ayudas y mecanismos económicos, no se tiene en cuenta al cooperativismo. Quizá esto es porque somos pequeños, en relación a los modelos convencionales. Siempre nos quedamos en una especie de limbo. Por eso es un sí, pero no. Intentamos ocupar más espacio, pero hay veces que se olvidan de nosotros.

  • ¿Cuáles diría que son los principales valores de cooperativismo?

Se habla mucho de nuevos modelos de empresa, que tengan en cuenta a todas las partes interesadas y que no se preocupen, únicamente, de maximizar el valor del accionista. Yo diría que, en la actualidad, muchos modelos de dirección convergen con los valores del cooperativismo.

En las cooperativas esas partes interesadas son el centro de todo; las que deciden con un principio democrático elemental: una persona, un voto (y todos los votos valen lo mismo). Hay una interrelación con el entorno y, también, en cómo distribuye la renta (no hay que esperar a una redistribución a través de los impuestos porque, internamente, ya se distribuye de una manera mucho más equilibrada).

La innovación también ha estado en siempre en nuestro ADN. Pero, sobre todo, destacaría la cooperación y la intercooperación entre empresas. Hay dos frases que me gustan mucho y que definen a la perfección lo que significan estos términos. Una es: “personas normales que juntas hacen cosas extraordinarias”. Y la otra es “sumar para multiplicar”, es decir, sumar esfuerzos para multiplicar los resultados. Esto es la cooperación.

  • El peso de la Industria en Euskadi ronda el 25%. Algunos expertos aseguran que la crisis de la COVID-19 acelerará la digitalización del sector. ¿Cree que, en general, los cambios en la industria se han acelerado?

En cada crisis se produce una selección natural. Ocurre como con el virus, que ataca más a personas mayores o que tienen ciertas debilidades. Aquí hay una decantación de las empresas más competitivas, que son las que sobreviven.

Se subsiste a base de mejorar, del posicionamiento estratégico y la eficiencia. En este sentido, la digitalización es una mejora fundamental; una condición sine qua non​ en la estrategia que hay que seguir y, también, en la eficiencia que hay que conseguir. Por tanto, esta “carrera”, que ya existía, se va a acelerar.

  • La transformación digital afecta a todos los sectores. ¿Qué importancia tiene la digitalización en la industria? ¿Cómo están afrontando las compañías esta transformación?

En general, en la industria, la digitalización de la producción está avanzando mucho. La automatización se ha acelerado desde hace tiempo, sigue su curso y se está aplicando bien. En cuanto a los procesos de gestión, se está incrementando, pero queda mucho por hacer.

Pero, donde más atrasados estamos, es en la parte de conocimiento del cliente; en la capacidad de personalización de productos y servicios, es donde más hay que avanzar.

  • ¿Cómo impacta en el proceso de digitalización la ciberseguridad? ¿Cree que las compañías son conscientes de la importancia de la seguridad de la información?

Hasta hace no mucho tiempo, hemos tenido una excesiva confianza en el tema de la ciberseguridad; lo veíamos como algo que pasaba en las películas. Era común pensar que los problemas los tenían otros y que a nosotros no nos iba a pasar. Pero, yo creo que este pensamiento ha cambiado. La gente se ha dado cuenta de que sí pasa y seguirá pasando. Por eso, creo que ahora la gente está muy concienciada de que la ciberseguridad es un elemento fundamental.

  • ¿Cuál es la visión de futuro de la Corporación MONDRAGON con respecto a la ciberseguridad?

La visión va en dos líneas. En primer lugar, la ciberseguridad es un negocio de futuro. Yo siempre pongo el ejemplo de las cerraduras y los ladrones. Las cerraduras son cada vez más sofisticadas, pero los ladrones aprenden muy rápido. Por tanto, va a existir una constante pugna entre el que intenta entrar y el que se defiende. Es un servicio que va a seguir creciendo en demanda.

Pero, además, como usuarios, en el grupo MONDRAGON estamos muy concienciados en este sentido y sabemos que es un aspecto importantísimo para la empresa.

 

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