
Secure&IT advierte de que el trabajo en movilidad exige proteger usuarios, dispositivos y datos fuera del entorno corporativo.
España, septiembre de 2026 – El puesto de trabajo ha dejado de ser un lugar y, ante esta nueva realidad, la seguridad también debe dejar de entenderse como un perímetro físico.
Con motivo del Día Internacional del Teletrabajo, Secure&IT advierte de los nuevos retos de seguridad que plantea un entorno laboral cada vez más distribuido, en el que el acceso a los recursos corporativos se produce desde más lugares, redes y dispositivos. La seguridad debe, por tanto, ser capaz de acompañar al usuario allí donde trabaje y se conecte.
En cifras, según la última encuesta sobre el uso de TIC y del comercio electrónico en las empresas del INE, el 37,4% de las compañías españolas de 10 o más empleados permitía el teletrabajo en el primer trimestre de 2025, porcentaje que alcanzaba el 78% entre las empresas de 250 o más trabajadores. Además, el 20% de los empleados teletrabajaba regularmente.
Además, ya en 2024, el 81% de las empresas de la Unión Europea facilitaba a sus empleados acceso remoto al correo corporativo, el 69% a documentos y el 66% a aplicaciones o software empresarial. A esto se suma que, seis de cada diez (60,2%) proporcionaban acceso remoto a los tres tipos de recursos.
“La VPN ya no es suficiente para proteger el trabajo en remoto. Las organizaciones necesitan saber quién accede a sus sistemas, desde qué dispositivo y en qué condiciones, y detectar cualquier comportamiento anómalo”, señala Francisco Valencia, director general de Secure&IT.
EL MÓVIL TAMBIÉN ES UN ENDPOINT CORPORATIVO
Uno de los puntos críticos es la protección de los dispositivos móviles, cada vez más utilizados para acceder al correo, aplicaciones corporativas, servicios en la nube o mecanismos de autenticación, pero que no siempre reciben el mismo nivel de protección que los ordenadores corporativos.
El Threat Landscape 2025 de ENISA, que analiza 4.875 incidentes ocurridos entre julio de 2024 y junio de 2025, advierte de un aumento de los ataques dirigidos contra dispositivos móviles y señala especialmente la explotación de dispositivos desactualizados, con Android entre los principales objetivos. Por su parte, NIST contempla en sus recomendaciones tanto los dispositivos proporcionados por la empresa como los personales utilizados con fines profesionales.
“Si un smartphone permite acceder al correo, documentación o aplicaciones corporativas, ya forma parte de la superficie de ataque. No podemos seguir tratándolo como un dispositivo secundario” explica Valencia.
Por ello, en Secure&IT recomendamos incluir una estrategia específica de gestión y seguridad de dispositivos móviles, manteniendo los dispositivos inventariados y actualizados y estableciendo controles sobre configuraciones, aplicaciones y permisos. Esta estrategia debe contemplar también los dispositivos personales utilizados con fines profesionales (BYOD) y permitir actuar ante la pérdida, robo o compromiso de un terminal.
UNA SEGURIDAD QUE ACOMPAÑE AL USUARIO
Para Secure&IT, proteger el trabajo en movilidad exige que la seguridad acompañe al usuario independientemente de la ubicación, la red o el dispositivo desde el que trabaje. Para ello, es necesario combinar la protección del endpoint y de dispositivos móviles; gestión de identidades y autenticación multifactor; control de privilegios y accesos; cifrado de la información; conexiones y accesos remotos seguros; protección del correo, la navegación y las aplicaciones; actualización y gestión de vulnerabilidades; y monitorización continua.
El nivel de protección, además, debe adaptarse al contexto. No supone el mismo riesgo acceder desde un equipo corporativo actualizado que hacerlo desde un dispositivo no gestionado o una ubicación inesperada. Identificar estas diferencias permite reforzar la autenticación, limitar accesos o bloquear actividades sospechosas.
A ello se suma la capacidad de detección y respuesta. La supervisión desde un SOC, apoyada en tecnologías SIEM y SOAR, permite correlacionar la información procedente de identidades, endpoints, redes y aplicaciones para detectar comportamientos anómalos y actuar rápidamente ante posibles amenazas.
“La oficina ya no puede ser el perímetro de seguridad. Identidad, dispositivo, acceso e información deben permanecer protegidos allí donde trabaje el usuario. La movilidad no debería obligarnos a elegir entre productividad y seguridad”, concluye Francisco Valencia, director general de Secure&IT.