El robo de datos confidenciales en la red

El robo de datos confidenciales en la red

La privacidad de datos en internet está pasando de ser un derecho inalienable, a convertirse en una tierra por conquistar, dadas las numerosas técnicas existentes para apropiarse de datos confidenciales con una legislación todavía impotente para poder detener estas prácticas.

Quizá porque los gobiernos realmente no saben cómo atajar el problema, o también porque prefieren mirar para otro lado, lo cierto es que se deben tomar medidas desde todas las instancias posibles: los gobiernos endureciendo la legislación, las empresas aumentando las medidas de seguridad y los usuarios disponiendo de toda la información posible para estar preparados y saber qué hacer en caso de un ciberataque.

Edward Snowden, ex analista de la NSA (Agencia de Seguridad Nacional estadounidense), declaró recientemente que nunca usa iPhone porque no quiere ser vigilado. En 2013 destapó una trama de espionaje del gobierno de EE.UU que, según él, habría hackeado miles de dispositivos para interferir en diferentes negocios de Europa, Oriente Medio, Sudamérica y Asia. Aunque no tengamos pruebas de todo lo que se dice, sin duda no nos sorprenden este tipo de declaraciones, porque el mundo virtual no tiene fronteras y el vacío legal existente abre las puertas a los ciberdelincuentes para que campen a sus anchas y causen verdaderos estragos a gobiernos, empresas y particulares.

La Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPD) en el mundo virtual es totalmente diferente al mundo real. Ahora mismo no hay nada que impida que un usuario de la red, desde cualquier parte del mundo, pueda controlar los datos personales de otro. Es tan sencillo como, por ejemplo, operar desde nuestro país con un banco suizo y enviarle nuestros datos personales. En un segundo llegan al otro país y no hay nada ni nadie que lo impida. Sin embargo, ¿cómo afrontar este problema cuando se trata de un trasvase de datos “ilegal”, es decir, cuando no hay consentimiento del usuario? Ese es el verdadero problema que deben asumir los gobiernos a la hora de crear una legislación eficaz contra la apropiación de datos confidenciales en la red.

El hecho de que internet sea global y las legislaciones que custodian los datos personales sean locales es el principal escollo que se debe solucionar para controlar el tráfico de datos entre usuarios. Aunque haya personas que intenten no usar servicios como la banca online o las redes sociales, por temor a ser el blanco de un ciberataque, nuestra operadora de teléfono o nuestro email es suficiente para tener nuestros datos bajo control.

Esperemos que poco a poco los gobiernos comiencen a encontrar fórmulas para proteger más a los ciudadanos y cooperen más estrechamente con las empresas especializadas en ciberseguridad como es el caso de Secure&IT.

 

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