Blueliv: seguridad desde fuera hacia dentro

Blueliv: seguridad desde fuera hacia dentro

La proliferación de la ciberdelincuencia en los últimos años ha mantenido a los empresarios en vilo (o al menos así debería ser). Desde los sindicatos del crimen internacional hasta los más novatos que intentan probar su suerte; los ciberdelincuentes pueden atacar a organizaciones con diferentes niveles de conocimiento, preparación y sofisticación. Por lo tanto, las empresas deben construir defensas potentes con múltiples capas de protección, detección y reacción, antes, durante y después de un ataque.

La inteligencia de las ciberamenazas ofrece a las empresas seguridad desde fuera hacia adentro. Les proporciona a los CISOs un contexto crucial en torno a los indicadores de ataques y permite a los analistas reaccionar ante las amenazas y remediarlas rápidamente.

Una buena inteligencia de ciberamenazas es como poner a un espía en el campamento del enemigo, aportando información de calidad y contextualizada para construir defensas más fuertes alrededor del negocio.

No hay una sola medida o tecnología que pueda lograr la defensa total, por lo que las organizaciones necesitan poner en marcha diferentes soluciones complementarias para minimizar tanto el riesgo como el impacto. La monitorización proactiva de amenazas mejora la resiliencia de muchas maneras, pero la clave es usar inteligencia actualizada y que se pueda procesar, para eliminar los puntos ciegos en el panorama de las amenazas. La monitorización también debería ir mucho más allá de red visible o, incluso, de la Deep Web, e incluir también la Darknet.

La inteligencia dirigida ayuda a detectar puntos débiles antes de que puedan ser explotados, lo que permite reforzar la postura de seguridad cuando sea necesario. También acelera las capacidades de reacción y, como resultado, mejora la gestión de una situación crítica por parte de los equipos de respuesta ante incidentes.

Pero ¿cómo elegir la solución de ciberinteligencia que tu empresa realmente necesita? La información sobre amenazas ha evolucionado desde la información general abierta al análisis, hasta convertirse en un servicio centrado en los informes cuidadosamente recopilados, utilizados por los analistas para identificar amenazas específicas.

Los equipos de seguridad se ven desbordados por la sobrecarga de información procedente de una gran variedad de sistemas y fuentes de seguridad. Por un lado, esta información está muy fragmentada y necesita ser procesada para que tenga sentido. Por otro, los equipos de seguridad se ven ralentizados por falsos positivos y alertas, teniendo que tratar demasiados datos que no son relevantes ni procesables. Como resultado, es difícil priorizar las amenazas y responder de manera eficaz y oportuna. Anticiparse a las amenazas, responder a las alertas o investigar los incidentes exige recursos considerables, por no hablar del talento, que suele escasear en esta industria.

Blueliv tiene una solución para esto. Respaldada por un equipo de analistas internos de élite, nuestra tecnología proporciona a las organizaciones información sobre amenazas altamente específica, automatizada y procesable, lo que acelera en gran medida los procesos de toma de decisiones antes, durante y después de un ataque. Contamos con un ecosistema con las más amplias fuentes de amenazas de la industria, por lo que podemos proporcionar inteligencia continua y dinámica casi en tiempo real.

Nuestro producto estrella, Threat Compass, es totalmente modular y automatizado, y utiliza la información de los clientes para identificar las amenazas más específicas. Esta solución modular permite a los clientes abordar sus casos individuales, desglosando el amplio problema de las amenazas externas en proyectos más asequibles.

La automatización proporciona velocidad y escalabilidad para que los clientes obtengan información actualizada y no reportes obsoletos. El formato, totalmente personalizable, ayuda a las organizaciones a reducir el ruido y acceder sólo a la información relevante para detectar, monitorizar y remediar las amenazas.

Creemos que la lucha contra la ciberdelincuencia es un reto colaborativo y, para construir unas defensas eficaces, las organizaciones deben compartir la inteligencia de la forma más abierta posible: un colectivo de mentes profesionales en ciberseguridad luchando contra el mal es infinitamente mejor que una resistencia en solitario.

Buscamos nuevos modelos de colaboración, con el objetivo final de socializar la ciberseguridad. Nuevas asociaciones, alianzas técnicas e iniciativas como la Threat Exchange Network (actualmente con más de 3.000 profesionales y académicos en las áreas de seguridad y cumplimiento de la ley) convierten todos los inputs sobre la información de ciberamenazas en un centro neurálgico en el que expertos, proveedores y otros activistas pueden colaborar para luchar contra la ciberdelincuencia de la forma más eficaz.

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